lunes, 22 de febrero de 2010

Medellín y zona cafetera.

¡Os echo de menos lectorxs! Si, aunque no lo creais siento que os tengo abandonaditxs sin daros noticias desde hace mucho, pero es que se me ha echado encima el tiempo.

Estoy en el sexto y último país de mi aventura mochilera: Ecuador. Normalmente el Ecuador se suele utilizar cuando uno va por la mitad pero el inminente final está a siete días de aquí. El Martes día 2 estaré abrazando a mi familia en Madrid.

Me dejo de sentimentalismos por ahora y os transporto a Medellín desde donde di noticias por última vez.

No pasé más de 48 horas ahí. Después de haber estado sintiendo el mar por el norte y el contacto con la naturaleza no me gustó mucho volver a una gran ciudad pero me parecía interesante visitarla para contrastar con Bogotá y para conocer el desarrollo del que mucho me habían hablado.

Efectivamente es una ciudad desarrollada en algunos aspectos. Tiene modernos centros de convenciones y verdes parques para pasear. Cuando llegué a la terminal de buses pude transportarme en su rápida red de Metro sobre la superficie, único en Colombia hasta llegar a la zona de Poblado donde me alojé un limpio y acogedor hostel.

A la mañana siguiente madrugué para visitar su centro. Cientos de taxis pintando de amarillo las calles, vendedores ambulantes y riadas de personas con prisas formaban la típica escena de un día laborable. Me dejé perder por sus calles para ver que detrás de los bonitos edificios hay un buen puñado de personas a las que la sociedad llama "indigentes". No me gustó ese panorama.






Lo que sí me sorprendió y gustó fue una situación de la que fui testigo:

En plena plaza central de repente se escucho una voz femenina que gritaba en contra de alguien que por lo visto le había robado algo. Toda la gente que allí se encontraba empezó a gritar y a abuchear y los más enterados a señalar a un sujeto. Rapidamente apareció un policia que le retuvo y pudo comprobar que efectivamente había despojado alguna posesión a la chica. Detenido se lo llevó entre los muchos gritos que todavía seguía dando la gente llamándole de todo menos bonito.

A Medellín le llaman la "ciudad de la eterna primavera" ya que tiene un clima muy moderado. Es lo que tiene el estar tan cerca del Ecuador, que durante todo el año el clima es similar en casi todas las partes de Colombia. Pude disfrutar del solecito sólo empañado por algunos grupos de nubes esporádicas.

El escultor medellinense Botero que os sonará por sus estatuas de personas gordas está muy presente en varias partes y tiene una plaza con su nombre donde hay una veintena de esculturas con sus característicos diseños. Me gusta el estilo de este señor.








Seguí caminando y conociendo más modernas edificaciones paseanado y relajándome en alguno de sus parques.












Con la buena energía que siento ultimamente subí al cerro Motivara desde donde se divisan buenas panorámicas de la ciudad.






En este cerro hay una réplica de un colorido pueblito Paisa con sus balcones, fuente, casa del cura, capilla etc.











La tarde se me echo encima y tras haber caminado un total de siete horas decidí volver a mi temporal hogar.

Mis pulmones notaban la polución así que decidí abandonar la gran urbe al día siguiente prontito por la mañana y tomar rumbo al Eje Cafetero. En esta zona es donde se encuentran todas las plantaciones de café del país.

Tras unas conexiones de bus y atravesar unos frondosos valles llegué al pequeño y acogedor pueblo de Salento.




En la plaza principal donde me dejó la destartalada buseta se me presentó Rubén ofreciéndome cama en su acogedor hostel campestre llamado Estrella Sin Fronteras. Fui para allá e inmediatamente el lugar me atrapó. Este sitio se denomina hostel porque tiene capacidad para albergar más de veinte personas pero en realidad es una casita de campo llena de árboles y plantas y con una banda sonora de mugidos y relinchos que crea una atmósfera verdaderamente relajante. Rapidamente me hice amigo de Negrito, su cachorro de perrito juguetón.

No había más huespedes que una chica suiza con la que curiosamente también coincidí en el hostel de Medellín. En este ambiente que os he descrito podéis imaginar la tranquilidad que se respiraba.

Con ella visité el poblado de Artesanos, un proyecto financiado por una ONG japonesa para dar cobijo a una treintena de artesanos que hacen talleres, cultivan su huerto y venden su artesanía local hecha entre otras muchas cosas con semillas tan curiosas como estas judías-vaca.













Después fuimos a conocer la plantación de café del señor Elías, un encantador agricultor que nos enseñó como son las plantas, como se recolectan y todo el proceso para obtener el grano antes de ser tostado.












Por supuesto también nos enseñó como se tuesta y nos dió a probar café recién molido que hizo las delicias de nuestros paladares. Reconozco que no tenía ni idea de en que consistía todo este proceso para "fabricar" algo tan cotidiano como es el café.













Al día siguiente por la mañana nos fuimos al Valle de Cocora. Este sitio es un maravilloso lugar para conocer la "Palma de Cera" considerado árbol nacional de Colombia, una inmensa palmera que alcanza los 60 metros de altura.






Allí llegamos en un Willys, un jeep típico de esta zona y que se usa no sólo para el transporte de personas si no también para cargar toda la recolecta del café. Hay algunos que incluso los cargan hasta el punto de que las ruedas delanteras se levantan del suelo.




La caminata nos llevó toda la mañana y parte de la tarde. Subimos hasta una zona en la que vive una señora que cuida una reserva de colibries y nos tomamos una aguapanela con queso rodeados de estos diminutos pajaritos.













Tras subir hasta 2600 metros y contemplar una vista del valle bajamos por una zona repleta de Palmas así de bellas y así de altas. Son realmente imponentes y forman un paisaje único.















Los tres días siguientes me quedé atrapado en Salento, disfrutando de donde me sentí como en mi casa. Fui testigo del nacimiento (que no del parto) de unxs gatitxs de la gatita hermana de Negrito, me levanté desconcertado una mañana a las seis con los mugidos de una vaca que tendría algún problema porque no paraba, me cociné comidas riquísimas y compartí conversaciones y cervezas con los pocos huéspedes que pasaron por allí y por supuesto con mi anfitrión.















Curiosamente empezé a hojear El Quijote de Cervantes, leyendo esas primeras líneas que todxs conocemos y no pude parar hasta casi terminar la primera parte. Tuve que dejarlo porque era de Rubén pero me enganchó completamente. Leer este libro es algo que había intentado sin éxito otras veces y que tenía pendiente. Ahora puedo decir que lo he conseguido hasta la mitad y estoy deseando continuar una vez llegue a Madrid.

Las dos últimas noches en este lugar las pagué trabajando como informático formateando el viejo ordenador de Rubén lo cual también fue un bonito intercambio.











Tras los últimos paseos por los preciosos alrededores del pueblito y completamente renovado me fuí en bus nocturno de vuelta a Bogotá para llegar a la capital a la mañana siguiente. Allí fui para tomar una conexión directa con la frontera de Ecuador y para despedirme de Monik, una persona que ha sido un placer enorme conocer y disfrutar con ella. Gracias por todos esos momentos, conversaciones y risas guapísima, nos vemos en Madrid :D

Y en la ciudad de Otavalo me encuentro, tras más de 25 horas de bus para llegar aquí. Estoy muy cerquita de Quito pero voy a dedicar un par de días a conocer este sitio y sus alrededores antes de llegar a la última ciudad de mi viaje. Seguid atentxs porque os contaré lo que me transmite este país en tan poquito tiempo que le voy a dedicar en un próximo post. Muchísimos besos fortísimos y hasta muy prontito.

5 comentarios:

  1. Hermanoooooo!!! yo que sí he conseguido llegar a leer todo tu blog, estaba impaciente por ver un nuevo post. Qué ganas tengo de encontrarme en vivo contigo, aunque queden pocos días sé que en esa aventura cada segundo cuenta mucho, así que disfruta a tope tus últimos descubrimientos.¡Muchos besos y hasta dentro de (ya menos de) 7 días!

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  2. Hola Karlos,
    Por fin noticias!!
    Menos mal que tengo Juan al lado para darme mas noticias ;-)!
    Disfruta de estos ultimos dias por latinoamérica.
    Besicos.
    AnSo.

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  3. Tic,tac,tic,tac...estamos ansiosos de someterte a un tercer grado y preguntarte por absolutamente todo.Ahora ya es decirte un ¡hasta luego!
    un fuerte abrazo desde Veza. ¿sabes quien soy?

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  4. Ay, ¿¿veis como os echaba de menos, incondicionales?? Sabía que os tenía con el alma en vilo pero he subido muchas fotitos para compensaros.

    Hermanita, ¡en breve nos abrazamosssss!

    ¡AnSo! Estoy deseando ir por París para conocerte y enseñarte y contarte fotos e historias :)

    Y... ¿¿¿¿desde Veza quien va a ser???? que en seguida nos vemos por supuestooo.

    Muchos besos para todxs ;)

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  5. amigo yo quiero viajar a ecuador para llegar a peru hay alguien con pueda comunicar para no viajar solo.

    mi mail clotheshop@hotmail.es

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